Con motivo de la fiesta del Orgullo LGTBIQ2026, WordPress, me envía este recuerdo del año 2017 del que me siento muy orgullosa.
Orgullosa de vivir en el mejor país para ser, amar, o expresarse en libertad. España lidera, por primera vez, el ranking europeo de derechos y libertades del colectivo LGTBI. Gracias a quienes han conseguido que nuestro país esté a la cabeza de estos derechos. Pero hoy, más que nunca, cuando la «Prioridad Nazional» está cogiendo auge desde la extrema derecha, es necesario reivindicar y seguir peleando y defendiendo cada derecho conquistado, mientras siga existiendo un solo caso de LGTBIFOBIA.
Orgullosa de seguir apostando por los derechos y libertades de las personas que merecen amar y ser amadas en libertad y sin miedo. Feliz LGTBIQ2026
Hace un mes, mi hija, me dijo: «Mamá este año, nos vamos a celebrar mi cumpleaños a Lisboa«. Me encantó la idea y rápidamente, comenzamos a organizar este viaje tan bonito a la capital portuguesa y con mi niña de protagonista .Al coincidir con la semana santa, pudimos estar varios días y disfrutar más de la fiesta y de la ciudad.
Día 1.- Salida a Lisboa
Llegó el día y nos fuimos al aeropuerto para coger el avión que nos llevaría a Lisboa. Ella ya había estado en esa ciudad hace algunos años y le gustó tanto que ahora quería ir acompañada de su pareja, su hijo Leo y nosotros, sus padres. Allá que nos fuimos los cinco. Para Leo era el primer viaje en avión. El tiempo en avión para llegar a Lisboa es mínimo, una hora, y ya estamos aterrizando en el aeropuerto.
Allí nos estaba esperando la persona encargada de llevarnos al hotel. Un transfer con la silla adecuada para mi nieto, al ser menor de cuatro años y muy cómodo para el traslado. No conocía Lisboa y nos causó muy buena impresión el ir viendo las avenidas espaciosas y la vegetación. Una de ellas, la Avda. da Liberdade, me recordó a Los Campos Elíseos de París. Un boulevard amplio, conectando la Plaza de Marqués de Pombal con la de Restauradores que es donde teníamos el hotel.
Se notaba que la primavera estaba ya en pleno auge y la temperatura muy agradable.
Desde que estuve en Septiembre pasado, en varias ciudades de Portugal, me cautivó el país y ahora dispuesta a conocer la capital, Lisboa.
Llegamos al céntrico hotel a muy buena hora, ya que allí es una hora menos. Después de registrarnos y dejar nuestras maletas en las habitaciones, nos dirigimos a hacer un crucero por el río Tajo que ya teníamos reservado con anterioridad. Nos sorprendió la vida que tiene la ciudad desde el primer momento que llegamos. Fuimos caminando a pie, el niño en su carrito, por la rúa Aúrea hasta la Plaza del Comercio, impresionante plaza con mucha historia. Es uno de los puntos neurálgicos de la ciudad con mucha vida. Fue construida en el lugar donde estuvo el Palacio Real antes de ser destruido por el gran terremoto de 1755 y durante décadas fue la puerta de Lisboa para el comercio marítimo.
Para llegar a la plaza, pasamos por debajo del gran Arco Triunfal que fue diseñado por el arquitecto Santos de Carvalho para celebrar la reconstrucción de la ciudad después del gran terremoto.
Lisboa, es la ciudad más grande de Portugal y su capital. Está situada en la desembocadura del río Tajo y también es la capital del distrito de Lisboa, de la región y del área metropolitana. Tiene aproximadamente 550.000 habitantes más el turismo que hace que sea una ciudad con mucha densidad de población. Para algunos, es de origen griego y para otros fenicio, aunque es más bien leyenda que evidencia arqueológica. En la Edad Media, aproximadamente en el 711, Lisboa fue tomada por los árabes, construyendo varias mezquitas y los muros de la ciudad que actualmente se llaman «Cerca Moura«. El árabe se impuso como lengua oficial, aunque mantuvo una población diversa entre la que se encontraban cristianos, bereberes, árabes y judíos. La influencia musulmana aún puede verse observada en el antiguo barrio de Alfama, que deriva del árabe al-hamma. La reconquista de Portugal y el restablecimiento del cristianismo ha sido uno de los eventos más significativos de la ciudad lisboeta. Lisboa recibió su primer fuero en 1179 y se convirtió en la capital de Portugal en 1255, debido a su localización central en el país. Durante los siglos XV y XVI, la mayoría de expediciones portuguesas de la Era de los Descubrimientos partieron de Lisboa, incluyendo la salida de Vasco de Gama hacia la India en 1497. Durante el crucero, hemos podido conocer el impresionante monumento a los Descubridores, todo un homenaje a ellos. Otra impresionante estructura, el Puente Colgante 25 de abril que conecta Lisboa con Almada. Es uno de los más largos del mundo y se llama así para conmemorar la Revolución de los Claveles del 25 de abril de 1974, un levantamiento militar que puso fin a la dictadura del Estado Novo y restauró la democracia en Portugal. También figura la Torre de Belém, fortaleza emblemática del siglo XVI. Ha sido una ruta preciosa en la que nos han estado informando de la historia a través de unos auriculares que nos facilitaron al entrar al barco.
Después del bonito crucero, nos dejaron en la Plaza del Comercio, que desde el barco tiene una preciosa vista. para irnos a coger fuerzas, comiendo en una bonita terraza con muy bellas vistas.
Al finalizar, nos fuimos al autobús turístico que habíamos reservado para ver la ciudad de la Lisboa histórica. Salimos de la Plaza de Restauradoresdonde se encontraba la parada. Tiene una parte alta descapotable, que al haber muy buena temperatura, decidimos situarnos allí. Es la elección ideal para explorar la ciudad sin cansarnos demasiado.
Nos dirigimos hacia la Plaza de Marqués de Pombal, donde se levanta el monumento hacia este despótico estadista que gobernó entre los años 1750 y 1777, llevando al país hacia la ilustración, como nos iba explicando el guía a través de los auriculares que nos facilitaron al subir. Continuamos el recorrido hacia la Plaza de D. Pedro IV, más conocida por su antiguo nombre de Rossio. Está situada en «La Baixa» centro neurálgico de Lisboa desde hace varios siglos. El término Rossio se utiliza, a menudo, en las ciudades portuguesas para designar las grandes plazas principales. Su historia se remonta al siglo XIII cuando funcionaba como uno de los principales mercados de alimentos de Lisboa. Esta plaza cuenta con una arquitectura muy pombalina, llamada así por el Marqués de Pombal, que inició la reconstrucción tras el devastador terremoto que asoló Lisboa en 1755.
En esta plaza se encuentra el Teatro Nacional María II que se alza majestuoso, con una fachada neoclásica donde destacan estatuas que representan ocho formas o géneros diferentes: tragedia y comedia; música y danza; drama y ópera; poesía y alegoría. Seguimos hacia el oeste de la ciudad que bordea el río Tajo pasando por el entorno de los 35 Arcos de las Aguas que componen el llamado Acueducto de las Aguas libres, una increíble obra de ingeniería, del siglo XVIII para llevar agua potable a la ciudad. Fue obra del ingeniero Antonio Canevari por encargo del rey Joao V. Tardó en construirse casi veinte años y conectó el río Alviela con Lisboa a lo largo de 58 kilómetros.
Continuamos el recorrido por la orilla del río Tajo, llegando a Belém. Es un barrio sencillo con numerosos monumentos como la Torre de Belém del siglo XVI, de estilo manuelino y el Monumento a los Descubrimientos para conmemorar los 500 años de Enrique el Navegante. También pasamos por el edificio del Monasterio de los Jerónimos, de estilo gótico. El barrio de Belém es muy conocido por sus marisquerías y por sus pasteles de nata, conocidos como Pastéis de Belém.
Continuando con el recorrido llegamos al impresionante Puente 25 de Abril que ya habíamos visto durante el crucero y ahora lo contemplamos desde otra perspectiva, explicándonos su historia, más ampliamente, el audioguía. Se inauguró en 1966, con el nombre Puente de Salazar, que era el dictador que gobernaba en aquella época el país. Fue en 1975, con la Revolución de los Claveles, que se derrocó el régimen dictatorial y el puente se rebautizó como Puente 25 de Abril en homenaje a la fecha que volvió la democracia a Portugal. El puente se extiende por más de 2 kilómetros y se eleva unos 70 metros por encima del río Tajo. Ver tan imponente construcción nos recordó al Golden Gate de San Francisco en Estados Unidos que, según el audioguía, tienen similitud por sus grandes dimensiones, al ser construidos por la misma empresa y los dos son símbolos de sus respectivas ciudades.
De vuelta a la Plaza de Restauradores, donde nos deja el autobús turístico, vamos con una sensación muy grata de haber disfrutado de un recorrido muy bello conociendo parte de Lisboa y su historia, con una experiencia muy enriquecedora, sin el agotamiento físico de caminar por las cuestas lisboetas con nuestro niño.
Día 2.- Lisboa
Llega el día más importante de este viaje. Es el cumpleaños de mi hija y vamos a celebrarlo. Después de tomar un estupendo desayuno en el hotel, salimos para ir al tranvía 28, todo un clásico de Lisboa y en el que mi nieto, Leo, quería subir desde el día anterior.
El clásico tranvía 28 no es solo un medio de transporte, es una experiencia muy bonita que nos lleva directo al alma de la ciudad. Su interior, de madera crujiente y ventanas abiertas, serpenteando por calles estrechas y empinadas donde los vehículos apenas pueden circular, es como viajar en el tiempo.
Salimos desde la Plaza del Comercio. El recorrido dura aproximadamente unos cincuenta minutos. Durante el trayecto, pasamos por el barrio de Graça, en la parte alta del casco antiguo. Es un barrio con encanto e historia conocido por sus miradores. Desde allí continuamos hacia el barrio de Alfama, donde nació Lisboa. Es el alma de la vida lisboeta y uno de los mejores sitios donde escuchar fado. Fundado por los musulmanes con el nombre de Al-Hhamma, en alusión a sus manantiales, tiene pendientes interminables y calles angostas que enamoran. Es una de las zonas más antiguas de la ciudad y hubo un tiempo que este barrio quedó muy maltratado a consecuencia del terremoto de 1755 y fue olvidado por los lisboetas. Actualmente, su cercanía popular lo ha convertido en uno de los principales atractivos. El tranvía nos lleva serpenteando por esas estrechas y empinadas calles flanqueadas por cafeterías y tiendas donde se vende artesanía tradicional. Alfama huele a saudade, esa nostalgia a la que cantaba Amalia Rodrigues, la reina del Fado. El artista portugués Vhils, alias Alexandre Farto, le dedicó un mosaico en la calle de Sao Tomé, cerca del Panteón Nacional, donde yacen los restos de la diva que, en el trayecto hacia el Castillo de San Jorge, con más de ocho siglos de historia, sobresale entre las callejuelas de la colina más alta de Lisboa, en pleno corazón del barrio de Alfama. Desde la ventana del tranvía disfrutamos de unas preciosas vistas de la ciudad. Finalizamos el viaje sintiendo que ha sido casi mágico a través de la historia de Lisboa.
Seguimos disfrutando de este día tan especial en un restaurante muy típico de esta ciudad, «Com certeza». Un fantástico y tranquilo restaurante con un equipo de profesionales muy atento donde no podía faltar el típico bacalao asado con batatas y grelos, el arroz de pato, y una rica sopa llamada «caldo verde» acompañado de buena bebida. Leo disfrutó mucho saboreando el menú lo mismo que todos nosotros. Después de la rica comida, llegó el momento más bonito, el de los postres, en el que nuestra hija sopló las velas.. Fue un momento precioso en el que la cantamos el cumpleaños feliz y todos aplaudieron.
Una vez finalizada la comida familiar tan bonita, fuimos paseando por las calles del barrio de La Baixa donde está el restaurante y también se encuentra el Ayuntamiento de Lisboa. Ubicado en la Plaza del Municipio, es un edificio de estilo neoclásico con una monumental fachada. El Ayuntamiento original fue construido siguiendo los planos de Eugenio Dos Santos durante la reconstrucción del barrio de La Baixa que siguió al terremoto de 1755. El 19 de noviembre de 1863, un incendio arrasó por completo el edificio. En ese mismo lugar se construyó el nuevo Ayuntamiento con planos del arquitecto Domingos Parente da Silva entre 1865 y 1880
Hacía una temperatura tan agradable que continuamos paseando hacia la Plaza Restauradores para subir, nuevamente, al autobús turístico para disfrutar de la Lisboamoderna. Esta ciudad tiene una dualidad que crea un ambiente único en el que podemos ver la tradición a la vez que la modernidad. Salimos hacia el lado más vanguardista en este cómodo autobús, de dos pisos también descapotable, con los auriculares de audioguía que nos facilitan al subir. La duración es de, aproximadamente, 1 hora y 50 minutos. Comenzamos hacia el Parque de las Naciones por la Avda. da Liberdade. Esta avenida es el eje del lujo contemporáneo donde se encuentran las boutiques de alta gama, edificios de oficinas y exclusivos hoteles. El Parque de las Naciones fue construido con motivo de la Expo 98 y se convirtió en el epicentro de la modernidad. Continuamos hacia la Estación de Oriente diseñada por el arquitecto español Santiago Calatrava y destaca por su espectacular estructura de cristal y acero que parece sea un bosque de árboles. También pasamos por la Torre Vasco de Gama con sus 145 metros de altura, es el edificio más alto de Lisboa y corona la zona norte del Parque de las Naciones. Un recorrido muy bonito que nos ha impresionado por lo diferente que ha sido con lo visto ayer durante la visita a la Lisboa histórica. Una vez finalizado el viaje nos vamos hacia el hotel para descansar, ya que mañana tenemos excursión fuera de Lisboa.
Una vez en la habitación del hotel, nos llama Leo y mi hija para que veamos la sorpresa que acaba de recibir en su habitación. Un dulce y una nota muy cariñosa de la dirección. Es la culminación de un día precioso y de total amor que hemos pasado los cinco.
Día 3.- Cascais y Sintra
A primera hora de la mañana ya estábamos en la Plaza de Figueira, para que nos recogiera Paolo Silva, el conductor-guía que habíamos contratado para pasar el día en la excursión a Cascais y Sintra. La plaza se encuentra en La Baixa Pombalina, cerca de nuestro hotel,en el centro de Lisboa, por lo que fuimos caminando y con Leo en su coche. Allí llegó, a la hora fijada, el guía con el coche para siete plazas y silla adaptada para Leo. Subimos al vehículo para recoger a un matrimonio francés que también estaba pasando unos días en Lisboa. Todos listos para comenzar la excursión.
El conductor, desde el inicio, nos fue explicando durante el trayecto detalles muy interesantes de lo que íbamos a ver. Pasamos por Estoril, una ciudad muy conocida por su pasado de turismo aristocrático y nos explicó que allí habían vivido los condes de Barcelona, Don. Juan de Borbón y Doña María de las Mercedes desde 1946 que llegaron a su exilio, desde Lausana. Su objetivo era preservar el trono de España, sacudido por la dictadura franquista y, finalmente, aceptó que el rey sería su hijo y no él. Una renuncia que le supuso un gran sacrificio. Adquirieron Villa Giralda, un lujoso inmueble formado por dos edificios repartidos en tres plantas. Durante los años de la dictadura en España, fue el lugar donde habitaron los padres del rey emérito. Estoril, también es conocido por su casino. Un icono del juego y ocio en la costa de Lisboa. Está considerado como el establecimiento más antiguo y grande de Portugal, pero también como uno de los casinos más grandes de Europa.
Desde la ventanilla del coche vamos disfrutando de unos de los paisajes más bonitos de la costa portuguesa, bordeando toda la costa pasando por la playa de Tamariz con vistas al Océano Atlántico.
Llegamos a Cascais donde hacemos una parada para ver esta ciudad, antiguo pueblo de pescadores, que desde principios del siglo XX ha sido también refugio de la realeza y de numerosos artistas. Está situada a unos treinta kilómetros de Lisboa con, aproximadamente, 200.000 habitantes.El primer rey portugués conquistó la región en 1153 y en 1159 su población es por primera vez mencionada perteneciendo, por entonces, a Sintra. Desde 1930, Cascais se convirtió, junto con Estoril, en la meca de la alta clase portuguesa, de familias reales europeas (como la española en el exilio) de artistas y viajeros ricos. Se le llamaba también «el refugio de los famosos». Se cuenta que, en esta ciudad, Ian Fleming ideó a su James Bond. Actualmente, ha dejado ese aire exclusivo para ser un centro de festivales y conciertos y disfrutar de sus playas y calles elegantes con numerosos palacetes y villas donde no es difícil trasladarse a una época más antigua. Vamos paseando por la preciosa playa para después adentrarnos en el casco histórico. La Plaza del cinco de Octubre, donde se encuentra el Ayuntamiento de la ciudad, es impresionante con su suelo de mosaicos en forma de olas que fueron inspiración para muchas otras ciudades del mundo. Seguimos caminando, llegando a la Plaza Luis de Camôes, uno de los poetas más venerados de Portugal. Luis Vaz de Camôes, autor de «Os Lusíadas» un poema épico que celebra la Era de los Descubrimientos de Portugal desde los siglos XV y XVI. Fue en el 2008 que en esta plaza se la estatua de bronce de este gran poeta. Cascais, una ciudad que nos ha resultado encantadora de la que hemos disfrutado mucho.
Continuamos en este precioso viaje hacia Sintra con espectaculares paisajes. Leo,no se despega del cristal de la ventanilla, maravillado con lo que ve. Estamos en el punto más occidental de Europa y las vistas del Atlántico son increíbles. Una parada obligada es el Cabo da Roca, uno de los lugares más emblemáticos de Portugal. Lo primero que vimos al llegar fue el Monumento que declara «Cabo da Roca» como la extensión más occidental de la Europa Continental. Hasta el siglo XIVCabo da Roca se creía que era el fin del mundo y los portugueses quisieron desafiar la creencia y con su coraje se embarcaron para descubrir el más allá. Está situado a 150 metros del mar y las vistas desde allí son espectaculares. En el siglo XVI había constancia de un fuerte en este punto. Una posición que jugó un papel importante en la vigilancia de aproximación a Lisboa, formando una línea defensiva, a lo largo de la costa, sobre todo durante la Guerra de la Independencia. Actualmente, solo quedan unos restos de ese fuerte y el faro que fue construido en 1772 a la altura de 165 metros, siendo uno de los faros más antiguos del país, pero sigue cumpliendo una labor importante de advertencia en este área. El sonido del mar bravío, el batir de las olas contra los acantilados, hacen un lugar único en el que la visita es única. El punto donde la tierra termina y empieza el mar. Disfrutar de este espectáculo de la naturaleza ha sido maravilloso.
Desde este lugar tan extraordinario, seguimos hacia Sintra, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco el 19 de diciembre de 1995. Es famosa por sus palacios románticos y castillos medievales. Tiene, aproximadamente, 400.000 habitantes, lo que la convierte en la segunda ciudad más poblada de Portugal. En el año 713, comenzó el período musulmán, cuando Sintra funcionó como dependencia de Lisboa, época en el que se desarrolló el centro histórico de la villa. Alguno textos de la época, la señalan como el centro urbano más importante de la zona después de Lisboa. Aunque, brevemente, fue tomada por Sigurd I de Noruega en 1108 durante la cruzada noruega, no quedaría en manos cristianas hasta que Alfonso I de Portugal venció a la Taifa de Badajoz en 1147 y la conquistó al cristianismo otorgándole el título de municipio el 9 de enero de 1154.
En el siglo XIII, la villa fue relegada por la corte en favor de otras ciudades de la zona, hasta que el terremoto de 1755 provocó una gran destrucción que devolvió la atención a la ciudad que tuvo que ser reconstruida. No tardarían los viajeros extranjeros y la aristocracia portuguesa en volver a descubrir el encanto de Sintra. Nada más llegar, lo comprobamos viendo sus alegres calles con mucha vida y algunas de ellas muy empinadas que nos obligaron a ejercitar las piernas, un buen método para estar en forma. En el casco histórico, podemos ver el Palacio Nacional. Fue residencia de la realeza portuguesa desde el siglo XII hasta 1880 y es el único palacio medieval que se conserva en Portugal. Desde allí, nos fuimos a comer al restaurante que nos recomendó nuestro guía,el Café París, un lugar emblemático muy bien situado en la plaza de la República desde donde podemos seguir viendo el Palacio Nacional. Comimos a buena hora para después continuar con las visitas a esta bella ciudad.
Después de una comida muy rica en un ambiente excepcional, nos dirigimos, con nuestro guía caminando, a las afueras de Sintra para visitar la Quinta da Regaleira. El terreno de esta Quinta fue adquirido, a principios del siglo XX, por Antonio Carvalho Monteiro, un millonario y filántropo portugués que, con la ayuda del arquitecto Luigi Manini, construyó esta finca que incluye el Palacio da Regaleira, un pequeño lago, torreones y pasadizos secretos como el espectacular pozo iniciático de Sintra, utilizado por los mismísimos masones. Al parecer, Carvalho Montero era uno de los miembros de los masones en Portugal, además de aficionado a la astrología, al esoterismo y quiso dejar constancia de ello sutilmente en cada rincón de la finca. Hacemos una visita al Palacio da Regaleira, que es el edificio principal de la finca. Su fachada evidencia la influencia del estilo manuelino. En el interior se encuentran varios salones, entre ellos, el «Salón de Caza» donde nos detenemos a mirar su decoración, ya que la mayoría no están decorados. Lo que más nos ha gustado de esta visita, han sido los jardines, el lago, las grutas. Son verdadera magia.
Desde allí, nos trasladamos en el coche para visitar el Palacio Da Pena, ya que está ubicado bastante alejado de esta finca. Al llegar a la zona y estar situado sobre un pico rocoso en la sierra de Sintra, tuvimos que coger un autobús turístico que realiza el recorrido por la montaña escarpada.
El Palacio Da Pena, un icónico palacio de colores vibrantes, que fue mandado construir, en el siglo XIX, por el reyFernando II cuando se casó con la reina María II después del terremoto de 1755 que asoló el antiguo monasterio, dejándolo en ruinas. Su nombre no se debe a la tristeza, sino a su ubicación al ser construido sobre un risco escarpado, conocido originalmente como «penha». Este Palacio fue declarado Monumento Nacional en 1910 y la Unesco lo declaró Patrimonio de la Humanidad en 1995 dentro del Paisaje Cultural de Sintra, en el que está incluido el centro histórico de la ciudad, parte de la sierra de Sintra y la Quinta da Regaleira, entre otros. Cuando llegamos al palacio nos impresionó su colorido y diferentes estilos arquitectónicos, noegótico, manuelino, renacentista e islámico, pareciendo un Palacio de cuento. Subimos con el guía por la Puerta Monumental contemplando una fachada repleta de azulejos de estilo morisco que nos recordó a la Alhambra de Granada y la llamada Terraza del Tritón. Se llama así porque la figura mitad hombre mitad pez, «una alegoría de la creación del mundo». Desde la terraza pudimos contemplar unas vistas espectaculares del Parque Nacional de Sintra y del Océano Atlántico. Otro lugar encantador que rodea al Palacio es un jardín romántico lleno de caminos, lagos y miradores, la viva expresión del romanticismo con una atmósfera mágica durante todo el recorrido, que ha hecho de la visita una experiencia inolvidable.
Después de terminar la visita, vamos de vuelta a Lisboa, llevándonos una experiencia muy bonita de esta excursión, conociendo lugares muy bellos. Mañana, es el último día de estancia en la ciudad y lo aprovecharemos.
Día 4.- Lisboa
Comenzamos este último día en Lisboa con un delicioso desayuno en el hotel, dejando las maletas en recepción donde muy amablemente nos las recogieron, para seguir disfrutando de esta ciudad de contrastes. Nos vamos paseando, con Leo en su carrito, hacia la parte de la ciudad que no hemos visitado. Nos dirigimos hacia la Rúa de Santa Justa, en el barrio de La Baixa, para visitar el barrio Alto«Chiado» en portugués. Es una zona de calles más empinadas, pero con muchos comercios y mucho ambiente. Este barrio fue reconstruido después del terremoto de 1755 por el Marqués de Pombal. Hay muchas fachadas cubiertas de azulejos, tan típicas de Lisboa.
En esta calle se encuentra el elevador del mismo nombre, de 45 metros de altura, que conecta La Baixa con El Chiado. Se terminó de construir en 1902 y su diseño es obra del ingeniero Raoul Mesnier de Ponsard. De estilo neogótico, tiene una estructura de hierro inspirada en otra construcción francesa como la Torre Eiffel. Desde la terraza, se pueden tener unas vistas de toda la zona de La Baixa. Es una de las atracciones turísticas más populares.
El Chiado, es el barrio más bohemio de Lisboa. Tiene muchas tiendas y cafeterías, pero está muy ligado a la vida cultural de la ciudad, con numerosas librerías y varios museos. Desde finales del siglo XIX comenzó a ganar importancia porque era el lugar predilecto de poetas y escritores para reunirse y celebrar sus tertulias.Un ejemplo de ello, es la estatua de Fernando Pessoa que preside la terraza del café «A Brasileira» junto al metro «Baixa-Chiado». En el año 1988, tuvo lugar un trágico incendio que arrasó con buena parte del barrio, dejando a numerosas personas sin vivienda y numerosos heridos. Su recuperación la dirigió el arquitecto Álvaro Siza Vieira y duró nada menos que una década. Actualmente, es una de las zonas más comerciales de Lisboa, pero también tiene pequeños comercios tradicionales donde encontramos muy bonitos artículos como guantes de mucha calidad hechos artesanalmente.
Estuvimos toda la mañana paseando por la ciudad, viendo que también en Lisboa, como en Oporto, está la bonita «Casa da sardina portuguesa» y Leo disfrutando mucho. Cuando vio la tienda de Alehop quiso que entrásemos porque, siempre que ve esta tienda, donde sea que estemos, quiere entrar y siempre se lleva algún regalito. Caminando por sus calles, nos sorprendió ver el restaurante «100 Montaditos» al no saber que hubiese este tipo de restauración en Lisboa. Nos quedamos allí para tener la experiencia gastronómica y fue buena. Nos gustó mucho. Enfrente, estaba el Centro Municipal de Información de Eventos de la ciudad y aprovechamos para visitarlo. Un estilo moderno y funcional.
Una vez finalizada la comida, no podíamos irnos de Lisboa sin tomar un rico postre en uno de los lugares más icónicos de esta ciudad, el «Gran Café Lisboa» en la Plaza de Restauradores. Este sitio combina la elegancia de los grandes cafés europeos con la autenticidad de la ciudad. Es un sitio de encuentro donde el sabor de sus delicias se unen a una atmósfera relajada. Leo disfrutó mucho jugando con la figura de cebra en tamaño real.
Se acaba el viaje tan bonito que estamos viviendo. Nos vamos hacia el hotel que está enfrente de este café, subiendo por la Rúa da Gloria, calle desde donde hacía el trayecto el llamado «Elevador de la Gloria», una de las atracciones turísticas más emblemáticas, para llegar al Chiado y donde tuvo lugar el día 3 de septiembre pasado, el terrible accidente del descarrilamiento del funicular desde lo alto de la colina, bajando sin control. Hubo numerosos heridos y16 fallecidos. Una tragedia que tardará olvidar Lisboa.
A las 5 de la tarde, puntualmente, vino a recogernos el conductor con el transfer para llevarnos al aeropuerto de regreso a casa.
Ha sido un viaje muy especial, lleno de alegría, risas, cariño, unión familiar, y con el gran día de celebración del cumpleaños de nuestra hija que se merece todo y más.
Siempre he sido entusiasta de la primavera. Esa estación del año que me hace resurgir del oscuro invierno, sintiendo el renacer de la naturaleza que tanto influye en mi estabilidad emocional. Salir a dar un paseoy descansar debajo de un árbolque va generando nuevos brotes, hojas y flores, disfrutando de un paisajediferente, me da unpoder inigualable y me invita a coger el lápiz para escribir sobre esta época tan bonita que invita a hacer actividades que en invierno no podemos.
Coger el trende la fresa para visitar Aranjuez, es una de las actividades que más me gusta. Siempre que puedo, la hago, ya sea con mi pareja o en solitario. Me transporta a otra época, haciendo un recorrido histórico que hace que sea una visita inolvidable a este pueblo madrileño con mucho encanto. A la vuelta, el tren se para en una estación donde bajamos para ir por una calle donde se encuentra un chalet turístico, con un vivero de fresas y bellos jardines donde laflory el sauce son protagonistas y contribuyen a sentir una paz que hace que esté en calma para disfrutar ese momento tan bello.
En el jardín, para cada uno de los que hacemos la excursión, hay una mesa, con sus sillas correspondientes, para degustar las fresas recién cogidas. Destacan por su dulzura, su firmeza y el color rojo intenso. Elpeónjefe de los trabajadores del vivero, nos ofrece un surtido con diferentes formas creativas. Todas ellas exquisitas, con cremas, natas, incluso limón con miel. También se hace un sorteo en el que tenemos que coger una bolilla que contiene un número para, si nos toca, poder visitar gratuitamente el Museo del Ferrocarril. Cada año que voy, me llevo una vivencia diferente y resulta muy gratificante la experiencia. De ahí que esta atracción turística lleve más de cuarenta años con viajes ininterrumpidos al real sitio de Aranjuez. Es el AS de las propuestas turísticas de trenes que hay en la Comunidad de Madrid.
La primavera es la puerta abierta hacia el verano para irme a disfrutar de la playa en el mar del que siento verdadero amor, el Mediterráneo. Me devuelve la calma, contemplando esos maravillosos atardeceres rojos. Es Pura vida que cala en mi corazón para siempre.
Certamen literario del taller de relatos cortos Buero Vallejo
Cuando en la tarde-noche del domingo llegué a casa y encendí el televisor para ver las noticias, me quedé con el corazón encogido al conocer la terrible tragedia del accidente ferroviario en Adamuz (Córdoba). La angustia se apoderó de mí y entonces comencé a sentir la fragilidad de la condición humana que irrumpe de repente y nos deja descolocados.
La posibilidad de que cualquiera de nosotros hubiéramos podido estar en ese lugar, al coger de una manera cotidiana el AVE, y no pensemos en el riesgo que acompaña nuestra vida, me hizo sentir un estremecimiento de cómo la vida nos puede cambiar en cualquier momento. A continuación, también me di cuenta del elemento del azar, que está ahí, pero debido al ritmo automatizado que tenemos diariamente, lo olvidamos. Tenemos que pararnos y pensar más en ello.
Por otra parte, me ha consolado mucho ver la solidaridad que se refleja en accidentes como éste. Querer ayudar, tiene un componente personal que ayuda a reducir la ansiedad y el malestar emocional al presenciar el sufrimiento y el dolor, proporcionando un sentido de utilidad ante la vulnerabilidad que acompaña a estas situaciones.
Mi reflexión, también, va dirigida a expresar mi más sentido pésame a todas las víctimas de esta tragedia, a sus familias y seres queridos. Con todo el apoyo y el cariño ante esta terrible realidad con que la vida nos sorprende.
Desde este refugio de letras quiero expresar mi agradecimiento a todos los que visitáis mi humilde blog, desearos unas felices fiestas y que el año próximo sigamos compartiendo el amor por la literatura.
Enrique y yo nos estábamos preparando para ir a ver el musical «Drácula» que, con motivo de la fiesta de Halloween, ponían en el teatro. Él era el amor de mi vida, mi amante, aunque sea una contradicción. Nos conocimos en un momento muy poco adecuado, pero el deseo de estar juntos nos llevó a tener una intensa relación que fue creciendo de día en día transformándose en un amor sincero. Más allá de ese amor, habíamos creado una amistad construyendo un vínculo sólido y duradero basado en la confianza y el respeto del uno hacia el otro.
Habíamos adquirido un apartamento clandestino, en el que habíamos creado un hogar donde formábamos una pareja perfecta cuando estábamos juntos. Estaba en las afueras de la ciudad, cerca delcampo, donde comenzaba un bosque frondoso que veíamos desde la ventana y todas las mañanas un pájaro cercano venía a saludarnos con su trinar.
Él era guapo, hermosopor dentro y por fuera y muy querido por todos. La alegría que transmitía me llevaba al cielo.
Ese día, cuando salíamos del apartamento, nos sorprendió un hombre subido en un burro, con una mochila en la espalda, que se dirigía a una tienda de comestibles. Al bajarse del burro, vimos como de su mochila sacaba una pistola para robar dentro del local. En ese momento, Enrique cogió su móvil y llamó a la policía informando del hecho que estaba sucediendo. Afortunadamente, la policía llegó muy rápido y pudo coger alladrón con la mercancía que ya estaba poniendo en las albardas del burro. Nos miró con el odio clavado en sus ojos, mientras los guardias se lo llevaban arrestado.
El dueño del local nos agradeció lo que hicimos para evitar el robo, e incluso, males mayores, con una gran emotividad y cariño. Mi amante amigo y yo nos fuimos alegres y felices para disfrutar del musical conscientes del deber cumplido.
Finalista en el certamen del taller de relatos cortos Buero Vallejo2025
«El mejor amor está construido sobre los cimientos de una gran amistad».
Después de un verano viajero, lo finalizamos con una escapada a Oporto visitando también Braga y Guimarâes. Portugal, un país tan cercano, geográficamente, pero que aún no conocíamos.
Día 1.- Salida a Oporto
Llegamos al aeropuerto, donde ya estaba el grupo y el guía que nos iba a acompañar durante todo el viaje. Salimos, puntualmente, con mucha ilusión por conocer el país. Nos sorprendió la poca duración del vuelo. Fue muy agradable ver, desde la ventanilla, las nubes como si fueran algodón y el paisaje con las casas cada vez más cerca.
Aterrizamos en el aeropuerto con algo de nubes y restos de lluvia. Nos estaba esperando el autocar para hacernos una visita panorámica por la ciudad de Oporto, dándonos el guía una explicación general de la ciudad por donde íbamos pasando. En todo momento, fuimos bordeando la ribera del río Duero desde su desembocadura en el mar. Durante el trayecto, nos fue cautivando la ciudad con lo que íbamos viendo. En una de las rotondas que cruzamos, se encontraba la estatua ecuestre de D. Joao VI Rey de Portugal durante los años 1816 a 1822. Seguimos por la ribera contemplando los puentes que tiene Oporto hasta llegar al otro lado de la ciudad donde íbamos a estar alojados, Vila Nova de Gaia. Está enfrente de Oporto, separada por el río Duero y conectada por el icónico puente D. Luis I.
Una vez alojados en el hotel, el guía nos indicó varios sitios donde poder ver la puesta de sol, tan famosa, desde este lado del río Duero. Dejamos el equipaje y nos fuimos paseando a conocer esta pequeña ciudad. Fue un recorrido precioso contemplando Oporto desde el otro lado. Subimos a la plaza donde se encuentra el Monasterio de la Sierra del Pilar desde donde vimos unas panorámicas preciosas. Después de pasear por allí y admirar sus paisajes, bajamos al hotel para la cena.
Tenemos una anécdota muy bonita, para el recuerdo, de una agente de turismo que hace fotos a los turistas sin darnos cuenta. Nos hizo algunas que nos regaló.
El restaurante del hotel y la cena nos sorprendió gratamente por su calidad y buen ambiente.
Día 2.- Braga y Guimarâes
Después de coger fuerzas en el hotel con un desayuno estupendo, así como sus buenas instalaciones y la amabilidad del personal, nos estaba esperando el autocar, con el guía, para ir a conocer las dos ciudades. Durante el trayecto, el excelente guía que hemos tenido durante toda la duración del viaje, nos fue contando la historia de la primera de las dos que íbamos a visitar, Braga. Es la tercera ciudad más poblada de Portugal, conocida por sus numerosas iglesias. Ha sido el corazón religioso del país. Fue la sede de los primeros obispos y el lugar donde se consagró la primera catedral portuguesa. Se cree que los romanos construyeron la ciudad en los años 15-16 A.C. con el nombre de Bracara Augusta. Fue una importante ciudad comercial, beneficiándose, por su posición geoestratégica, del tráfico marítimo que unía a diversos centros productores del Imperio Romano. Se asentaron artesanos y talleres especializados de cerámica, producción de vidrio, fundición de bronce, oro y hierro. En el año 388 se fundó el Obispado de Bracara, convirtiéndose Paterno en el primer Obispo. El primer lugar donde nos dirigimos al llegar fue al enclave religioso más espectacular del norte de Portugal: El santuario de «El Bom Jesús do Monte». Esta iglesia, del año 1784, es famosa por su magnífica escalinata barroca en zig zag, formada por diecisiete rellanos con fuentes, estatuas y decoración dedicada a varias temáticas: La vía Sacra, los Cinco Sentidos, las Virtudes y el Terreiro de Moisés. Desde la cima se puede contemplar toda la ciudad con unas vistas impresionantes. Al lado de la iglesia se encuentra una cueva, preciosa, que más que natural parece un decorado artificial.
Después de disfrutar de este monte y el paisaje tan bello, nos dirigimos a otro santuario, el deNuestra Señora de Sameiro, uno de los lugares de culto más visitados del país. Se encuentra en la cima del monte del mismo nombre a 566 metros de altitud. Su fundación se debe a Martinho Silva, presbítero de la archidiócesis de Braga, que dinamizó el culto mariano a partir de la década de los sesenta del siglo XIX. El 8 de diciembre de 2004, el Papa Juan Pablo II concedió al santuario la «Rosa de Oro» en reconocimiento por importantes servicios prestados a la iglesia o a la sociedad. Por ello, en este santuario se encuentra su reliquia, de primer grado, «gota de sangue».
Desde la cima de este santuario hay unas impresionantes vistas de Braga.
Después de tanta belleza, vamos hacia el centro de la ciudad donde se encuentra la plaza de la República. Ha tenido diferentes nombres a lo largo de la historia, como «Campo das hortas» por su proximidad a los huertos y más tarde, en el año 1715, pasó a llamarse «Praça Nova» tras tener diversos cambios arquitectónicos. Es un punto de encuentro con mucha vida, como toda la ciudad. En sus alrededores podemos ver una diversidad de estilos arquitectónicos que parece que retrocedamos en el tiempo. Preciosa ciudad, la más antigua de Portugal, con un legado medieval y barroco. Desde allí, vamos paseando hacia la iglesia de la Santa Cruz, otro ejemplo de estilo barroco, situada en la plaza Largo Carlos Amarante frente al hospital de Sâo Marcos. Tiene una fachada espectacular, gran obra del siglo XVII, de estilo barroco manierista con detalles de piedra labrada. Se construyó por orden del fundador de la Cofradía de la Santa Cruz, Jerónimo Portillo.
La plaza tiene unas bonitas letras con el nombre de la ciudad y unos jardines muy bien cuidados que se convierten en un placer para la vista.
Paseando por esta bella ciudad llegamos al jardín de Santa Bárbara que se encuentra en pleno centro, al lado del Palacio Episcopal. La construcción original de este Palacio se inició en el año 1336 bajo el arzobispo D. Gonçalo Pereira. A lo largo de los siglos, el palacio experimentó numerosas renovaciones, reflejando los estilos arquitectónicos cambiantes y el creciente poder de los arzobispos. El ala norte, construida entre los años 1545 y 1549, muestra el estilo renacentista, mientras que el ala oeste, edificada en 1594 refleja la influencia manierista. Una de las característica más llamativas del palacio, es el ala barroca añadida entre los años 1740 y 1750 por el arzobispo D. José de Bragança. El jardín, con una vegetación perfectamente cuidada, es un oasis de paz aislando el bullicio de la ciudad. Un espacio precioso para pasear por él y disfrutarlo.
Conocer Braga ha sido una experiencia maravillosa que estamos descubriendo por cada rincón que visitamos. De Braga a Guimarâes son solo 18 kilómetros de distancia y la comida, en un restaurante típico con vino verde incluido, otro descubrimiento que nos ha encantado.El vino verde de Portugal se produce en la región demarcada del Vinho verde, que incluye las regiones del Duero y del Miño en esta zona norte de Portugal. Después de la comida, nos dirigimos a la ciudad, a pie, para conocerla. Guimarâes es la ciudad donde nació Portugal. Su historia se remonta a la edad del cobre. El encanto medieval de su casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, hace de ella una ciudad especial. Se considera la cuna de Portugal y en ella nació Alfonso Henríquez, quien estableció en el año 1139 el reino de Portugal y se proclamó su primer rey: Alfonso I de Portugal. Nos dirigimos caminando hacia el Castillo de Guimarâes que se remonta al siglo X y fue construido para proteger a los monjes de un monasterio cercano de los ataques musulmanes. Está considerado como una de las siete maravillas de Portugal.
Desde allí, seguimos nuestro paseo para llegar a la plaza donde se encuentra la entrada al palacio de los Duques de Bragança. En esta plaza se erige la imponente estatua de bronce, sobre un pedestal de piedra y varios escalones, del primer rey de Portugal, Alfonso Henríquez.
Llegamos paseando por las estrechas callejuelas empedradas, como la Rua de Santa María, la calle más antigua de Guimarâes, a la Plaza Largo da Oliveira, en pleno casco histórico de la ciudad. Nos sorprendió su majestuosidad, de traza medieval, con edificios de altos balcones, con fachadas de colores y soportales que nos recordó a ciudades del norte de España. Es famosa por su árbol de olivo y en ella también se encuentra el Ayuntamiento antiguo, de varios estilos arquitectónicos. Muy concurrida, con muchas terrazas, es un lugar ideal para pasear y conocer la historia de esta maravillosa ciudad.
Un día espectacular conociendo verdaderas joyas de arte en estas ciudades con tanta historia y tan bien conservadas. Llegamos al hotel y nos dio tiempo a echar una partida al Rummykub antes de cenar.
Día 3.- Oporto
De buena mañana, ya nos está esperando el autobús, con el magnífico guía que nos acompaña, para cruzar el puente, dejarnos en la ciudad y comenzar a hacer la visita a pie. Oporto, según nos va contando el guía , es una ciudad antigua y de trabajo que cuenta con un amplio patrimonio histórico, aunque en las últimas décadas ha sido sometida a una amplia modernización. La leyenda cuenta que Cale fue el primer nombre que tuvo Oporto. Era un pequeño asentamiento que ya conocían los griegos, situado en la orilla izquierda del río Duero, cerca de su desembocadura. Se sabe que tenía muy malas condiciones para la navegación y los romanos trasladaron la ciudad a otro lugar donde se pudiera construir un puerto. Durante las invasiones bárbaras, Cale pasaría a control suevo. Hacia el año 417 los alanos invadieron el territorio de los suevos, empujándolos hacia la orilla derecha del Duero donde hoy se sitúa Oporto. Tras la conquista musulmana de la península ibérica, Oporto fue reconquistada y poblada por la nobleza gallega desde el año 868. En esta región fue establecido el Condado Portucalense que perteneció al reino de Galicia, dependiente a su vez del reino de León. La diócesis de Oporto fue restaurada definitivamente en 1112-1114, con la llegada desde Compostela del obispo Hugo. En 1123 se fundó oficialmente la ciudad de Oporto. El Condado se independizó dando lugar al reino de Portugal en 1139 y Alfonso Henríquez fue el primer rey independiente de Portugal. El centro histórico de la ciudad fue declarado, en el año 1996, como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO
Comenzamos la visita en la plaza de la Batalha, una de las más emblemáticas de la ciudad y punto de partida de la calle más popular de Oporto, Rua Santa Catarina. Se llama así porque fue donde se libró la lucha entre los habitantes de Oporto y las tropas de Almanzor. Es una plaza muy concurrida con mercadillo de numerosos objetos de corcho, ya que Portugal es el productor más grande del mundo de corcho. Muy cerca está la iglesia de San Ildefonso de estilo barroco, construida entre los años 1724 y 1730
Un día fantástico, con muy buena temperatura, que nos invita a pasear por la ciudad llegando a la Rua Santa Catarina donde se encuentra el icónico café Majestic. Este café fue fundado durante la Belle Époque, en 1921, con el nombre de Élite, pero al año siguiente le cambiaron el nombre a Majestic. Lugar de encuentro de intelectuales, artistas y turistas.
Continuamos caminando por las calles quedándonos gratamente impresionados, todos los que componemos el grupo, por sus fachadas de bonitos colores y una gran variedad de composiciones de azulejos, hasta llegar al Mercado del Bolhao. Es uno de los principales mercados de Oporto y ofrece una gran variedad de frutas, pescado local y hasta puestos de flores.
Desde allí, nos dirigimos a la avenida de los Aliados. Es para los «tripeiros» como la plaza mayor de la ciudad. El sobrenombre «tripeiro» es como se conoce a los nacidos en Oporto. El guía nos va explicando el origen de este apodo. En el año 1414 el rey Joao decidió organizar una expedición secreta a Ceuta para conquistar la ciudad. Para ello, se necesitaba una armada fuerte, por lo que sus dos hijos, Enrique y Pedro, navegantes, construyeron una naves para poder llegar. Todo Oporto se volcó en el proyecto. Mientras muchas personas trabajaban duro para la construcción de los barcos, otras preparaban provisiones para una flota abundante. Regalaban gran parte de lo que tenían, sobre todo la carne, que tras ser limpiada y salada, la almacenaban en los barcos. Cuando la flota zarpó, a los habitantes de Oporto, solo les quedaron los despojos, es decir, los callos y así nació el plato «tripas a moda do Porto», uno de los platos más conocidos de Portugal y con él llegó el apodo de «tripeiros» para los habitantes de la ciudad de Oporto, que lo aceptaron con honor y orgullo. Este apodo se utiliza mucho más que la propia palabra «portuense». Toda una historia muy interesante que nos gustó mucho conocerla.
En la zona norte de la Avda. de los Aliados se encuentra el imponente Ayuntamiento de Oporto. Es una avenida muy hermosa donde se hacen todas las fiestas y la de la Noche de San Juan, en especial. Es el corazón de la ciudad con unos edificios muy emblemáticos.
Caminando, llegamos a la plaza donde está la fuente de los Leones, lugar en el que se encuentra el Rectorado de la Universidad. Es el punto central de la vida estudiantil y homenaje al matemático Gomes Teixeira el primer rector de la Universidad. En un lateral de la plaza se encuentran las iglesias del Carmen y de los Carmelitas, separadas por la casa más estrecha de la ciudad. La iglesia del Carmen nos sorprendió por su arquitectura barroca rococó del siglo XVIII y su gran mosaico de azulejos. La iglesia de los Carmelitas es 140 años más antigua y es de arquitectura barroca manierista. Dos maravillas arquitectónicas muy bonitas de ver.
Cerca de la Torre de los Clérigos, que visitamos a continuación, se encuentra la Librería Lello, famosa en todo el mundo por su belleza interior. Se dice que en esta librería se rodaron algunas escenas de Harry Potter, pero la librería no aparece en ninguna de sus películas. Sí que la autora, J.K. Rowling, vivió durante algún tiempo en la ciudad y pudo inspirarse en ella para crear la librería ficticia del callejón Diagon. Nos paramos delante de su bonita fachada, ya que entrar al interior es imposible, debido a la multitud de personas que hacen fila para visitarla. Nos explica el guía que fue inaugurada en el año 1906 por los hermanos José y Antonio Lello. Desde su inicio es un símbolo cultural, refugio para los amantes de la literatura.
Continuamos con la visita para ir a la Torre de los Clérigos, un icono de la ciudad. Campanario de estilo barroco del siglo XVIII, hecha en mármol y granito, forma parte de la iglesia de los Clérigos y fue financiada con los fondos de la Hermandad de los Clérigos Pobres, que hicieron de la iglesia adyacente su residencia. Está ubicada en el punto alto de la ciudad y considerada como la construcción religiosa más alta de Portugal.
Desde allí bajamos hacia la estación de San Benito por unas calles llenas de encanto . La estación de Sâo Bento, San Benito (en español), fue construida sobre las ruinas de un antiguo convento de monjas a finales del siglo XIX, aunque su inauguración oficial se realizó en 1916. Cuando entramos al recinto, vemos sus impresionantes paredes cubiertas de azulejos y nos damos cuenta que estamos ante una de las estaciones más hermosas de Europa. Es una de las más transitadas de Portugal, ya que de allí salen trenes de cercanías y hacia otras localidades del país.
Salimos maravillados de lo bonita que es la estación y nos vamos hacia la catedral de Oporto en la parte más alta de la ciudad. Es el edificio religioso más importante de la ciudad. Su origen se remonta al siglo XII cuando empezó su construcción en estilo románico. Su aspecto exterior es clara muestra de ello, pero las obras se prolongaron hasta el siglo XIII, por lo que también tuvo elementos góticos, aunque está considerada como barroca por las sucesivas reconstrucciones que tuvo y se añadieron muchos elementos propios del barroco. En el centro de la plaza de la catedral hay una columna, pelourinho, (en portugués), que según la leyenda es como las que utilizaban para colgar a los ajusticiados. Esta columna, según nos cuenta el guía, nunca fue utilizada para eso porque fue instalada a mediados del siglo XX con el único fin de «decorar» la plaza. Desde allí, hay unas vistas maravillosas de diferentes zonas de la ciudad. Detrás de la catedral está el Palacio Episcopal, otra de las joyas artísticas de Oporto. Construida en estilo barroco en el siglo XIX, fue antiguamente la sede de la Cámara de Oporto y es la residencia de los obispos de la ciudad.
La ciudad de Oporto nos ha cautivado por su historia, su arquitectura y sus calles llenas de vida. Volvemos a comer al hotel para esta tarde hace el crucero por el río Duero.
Después de comer, en el hotel, damos un paseo por sus instalaciones viendo lo bonito que es y lo bien cuidado que está. La piscina es muy agradable aunque no hemos podido disfrutar de ella porque la temperatura no acompañaba demasiado para bañarse. El paso por el que se accede a ella nos sorprende, ya que es una bodega abierta con botellas de vino de oporto de diferentes cosechas en los laterales. Muy original.
Comenzamos la tarde llegando a la ribeira de Oporto de donde salen los barcos para hacer el crucero por el río Duero hasta la desembocadura al mar. Una zona muy animada con muchos puestos de regalos y sobre todo de artículos de corcho. El guía nos explica que se llama «crucero de los 6 puentes» la atracción más popular de la ciudad. Embarcamos a bordo de un «rabelo» barco tradicional y comenzamos desde el puente D. Luis I, pasamos por el puente Arrábida hasta el puente Freixo en el extremo este de la ciudad. También cruzamos el puente Infante D. Enrique, construido en el año 2003, el puente de hierro María Pía, diseñado por el mismo arquitecto que hizo la Torre Eiffel y el puente Sao Joao. Podemos ver, desde el barco, murallas fernandinas que se crearon en el siglo XIV, en plena Edad Media y hoy, todavía, se conservan algunas. Un paseo muy bonito con vistas muy bellas de las dos orillas de la ciudad.
Cuando desembarcamos en la ribeira, nos quedamos por allí a dar un paseo, visitar la famosa «Casa do sardinha portuguesa» y ver una de las bodegas que tienen en la ciudad. Pasamos el puente que cruza al otro lado de la ribeira para tomarnos un delicioso batido en un café de la otra orilla. Esta bonita tarde es la culminación de un día precioso conociendo Oporto y enamorándonos de la ciudad.
Día 4.- Oporto (día libre)
Comenzamos este día libre con un buen desayuno subiendo al tren turístico gratuito que tiene el hotel para cruzar el puente que nos lleva al centro de la ciudad. Un vez allí, en la plaza de la Batalha, vamos hacia la rua Santa Catarina, que ayer solo la vimos de paso y hoy queremos caminar por ella y conocerla bien. Es una calle peatonal, con la zona comercial más importante de la ciudad. Está repleta de tiendas, restaurantes, música en la calle y muy concurrida. Nos dirigimos al café Majestic que ayer solo pudimos verlo desde fuera, donde nos tomamos unos zumos y el «pastéis de nata», postre típico portugués que en esta ciudad se ha convertido en una delicia gastronómica. Nos encantó. Fue un rato muy agradable en el que visitamos también el interior del café descubriendo un patio muy hermoso. Seguimos caminando por esta calle tan llena de vida con mucha gente y multitud de tiendas. El bordado es una artesanía típica de Portugal y en Oporto encontramos una tienda, Ricami Verónica, con bordados de muy buena calidad que adquirimos de recuerdo. Subimos al hotel para comer y, de nuevo, en la tarde, volver a seguir disfrutando del ambiente.
Ya, en la tarde, descubrimos la iglesia Capela das Almas, muy reconocida por la ciudad de Oporto por su llamativa fachada de azulejos blancos y azules. Construida durante el siglo XVIII, es de estilo neoclásico y la decoración con azulejos se incorporó a comienzos del siglo XX, concretamente, en el año 1929. Nos gustó tanto el «pastéi de nata» que por la tarde repetimos en la «casa Manteigaira», una cafetería en la que hacen este exquisito dulce y donde pasamos un rato muy agradable. Desde allí salimos para el hotel donde nos estaba esperando la cena de la última noche de este viaje tan bello.
Día 5.- De vuelta a España
Finaliza ya este bonito viaje. Después de desayunar, nos recoge el autocar para llevarnos al aeropuerto de Oporto. Mención especial para el excelente guía que hemos tenido durante todo el viaje y que nos sigue acompañando hasta Madrid. Un profesional de diez.
Nos ha encantado el país que hemos descubierto. ¡¡¡ Volveremos!!!